¿QUÉ INSTRUMENTO ELEGIR?
La especie humana probablemente se
ande preguntando todavía cuál fue el primer instrumento musical
que comenzó a utilizar. Exceptuando nuestro instrumento natural,
la voz, probablemente fuese algún tipo de percusión no corporal,
y puede que lo hiciera chasqueando dos piedras o dos huesos, con
lo que posiblemente se acompañaba en ritmos para sus rituales
mágicos y danzas. Entendemos que, quizás primero descubrió y aprendió
a usar el ritmo antes que la melodía
La cada vez mayor complejidad de la música que se ha ido elaborando
desde el hombre primitivo hasta nuestros días, ha hecho evolucionar
a los instrumentos, se han inventado otros nuevos y algunos incluso
han desaparecido. Afortunadamente otros se han recuperado gracias
a una ardua labor "arqueología musical". Basta recordar como se
rescataron algunos de ellos gracias al estudio de los instrumentos
que aparecen tallados en piedra en el Pórtico de la Gloria de
la Catedral de Santiago de Compostela (siglo XII).
Después de tantos y tantos siglos, hemos llegado hasta la actual
época moderna. Como he comentado en el párrafo anterior, la expansión,
desarrollo y posterior perfeccionamiento de los instrumentos musicales
ha sido espectacular, y tan es así que hoy en día es posible poder
elegir entre cientos de ellos. El clarinete evolucionó y se perfeccionó
en gran parte gracias a W.A. Mozart (1756-1791), quien compuso
un famoso y bello concierto en La para este instrumento. Sabemos
que la guitarra no tuvo siempre seis cuerdas, que se ha transformado
continuamente y que desde el siglo XX las hay eléctricas, de 7,
10 o 12 cuerdas, con trastes suficientes para dar dos octavas
por cuerda, etc...
Llegó la hora de ponerse manos a la obra. Tenemos inquietudes
musicales, nuestro hijo o hermano las demuestra y hay que elegir
(si no se ha hecho ya) un instrumento. Considero que siempre debemos
de dejarnos llevar por nuestro instinto, porque no tiene que haber
nada más frustrante que estudiar un instrumento con el
que no nos sentamos a gusto. Ahora bien, hay una seri e de factores
que influyen, yo los tengo clasificados en dos: el económico
y el emocional :
- EL FACTOR ECONÓMICO
Por regla general, un buen instrumento musical es una pieza
relativamente cara. Oímos hablar que fulanito se ha gastado
2400 euros (o dólares USA) en una flauta travesera y
nos llevamos las manos a la cabeza. ¿Por qué?
¿Cuánto vale un coche nuevo? ¿Cuánto
cuesta un ordenador? ¿Cuánto vale una pieza de
joyería o un reloj? Si lo miramos así, un buen
instrumento no resulta caro ya que es una inversión que
bien realizada será para toda la vida. Las satisfacciones
que nos produce superan con creces los dolores de bolsillo.
Tampoco hay en cualquier caso que hacer una inversión
de este calibre. Todos hemos empezado por instrumentos más
económicos o para principiantes, sería bastante
aventurado comenzar con una flauta de primera división.
Afortunadamente la gran variedad de constructores y comercios
permite un rango de precios muy amplio y podemos empezar con
algo más económico. Asimismo tampoco es recomendable
comenzar con una porquería que vendan en cualquier gran
almacén. Hace relativamente poco un amigo me comentó
que había comprado en una gran superficie una guitarra
clásica para su hija "que se veía estupenda,
de madera noble y un barniz con un brillo espectacular..."
La guitarra en cuestión es una porquería que tiene
forma de guitarra con un precio que no llega a los 60 €.
La "madera noble" es en verdad un simple contrachapado,
la afinación es casi imposible y el tacto es una birria.
Ya sabemos, "Made in China". Más le hubiera
valido la pena gastarse sólo 60 o 70 € más
y haber comprado una Alhambra 2C (marca con la que no tengo
nada que ver ni me esponsoriza ni nada similar) de gama baja,
pero que es un instrumento la mar de resultón para quien
pretenda aventurarse en este mundo. La hija de mi amigo hubiera
empezado antes a recibir alegrías musicales con una guitarra
así.
- EL FACTOR EMOCIONAL
Siempre debemos elegir el instrumento por el que
tengamos verdadero interés. De nada sirve que vayamos
al Conservatorio (término tedioso donde los haya) y nos
matriculemos en clarinete porque no hay plazas en piano. Quiero
recordar que afortunadamente los conservatorios no son los únicos
lugares donde se aprende música.
Probablemente terminarás aburridísimo del clarinete
y no dejarás de pensar en el maldito piano. Búscate
tu instrumento y un buen profesor particular, experimenta tú
mismo, "autoenséñate", lee mucho, aprende
y construye relaciones de acordes, compra métodos...
y si quieres ser un profesional del ámbito que conocemos
por "música clásica" vete al Conservatorio.
Y sobre todo no olvides la siguiente máxima: "ESCUCHA
MUCHA MÚSICA Y VARIADA". De Jochim Després
a Jamiroquai pasando por Bach, los nativos de la isla de Bali
o John Coltrane. Te enriquecerá como músico, como
persona y te hará más sensible.
El tema que estamos
tratando en este artículo podría extenderse muchísimo
más, el debate y la reflexión darían para
muchas horas. Si somos músicos, nos expresamos a través
de un medio que no forma parte de nuestro cuerpo (a no ser que
seamos cantantes), y este elemento "ajeno" a nuestro
cuerpo debe de hacernos sentir lo más cómodo posibles.
Nuestra expresión musical, así como el resultado
de ella se verán enriquecidas. En definitiva, nuestra música
será probablemente mejor.
A modo de epílogo es conveniente reflexionar sobre algo
que considero muy importante, y es el hecho de probar con varios
instrumentos siempre que esto nos sea posible. Da amplitud de
miras y te ayuda a comprender mejor la música. Es interesante
que los que tocan instrumentos melódicos (flauta, oboe,
saxo...) prueben y jueguen con otros de tipo armónico y
viceversa. Yo mismo (soy guitarrista), he probado con los siguientes:
contrabajo, flauta de pico en varias extensiones, batería,
percusión, piano, saxo, clarinete, violonchelo, metalófonos
y xilófonos, trombón, trompeta, canto... Esto ha
sido así gracias a compartir mucho tiempo con otros instrumentistas,
ser bastante curioso y tener ganas de continua experimentación.
Elige tu instrumento, hay cientos de ellos, diviértete
con la música y toca con mucha gente aunque todavía
no tengas mucha destreza. El camino es largo, mejor dicho, no
tiene final y lo recorrerás muy a gusto.
Merece la pena.
Autor : Nacho
Grosso 
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